La ergothioneine, el compuesto de los hongos apodado la “vitamina de la longevidad”, acaba de recibir un mecanismo que respalda su fama. En un estudio publicado en *Cell Metabolism*, ratas mayores que recibieron ET corrieron más, aumentaron la vascularización y masa muscular, y mostraron mayores niveles de NAD+ en el músculo. El efecto se rastrea a una vía de sulfuro de hidrógeno que involucra a la CSE, la persulfuración y la enzima cGPDH. Si se suprime la CSE o la cGPDH, los beneficios desaparecen. Sin embargo, se trata de datos de animales y de laboratorio, y la dosis eficaz en ratas equivale a aproximadamente diez veces la que aportan los suplementos habituales.
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