En el Rotterdam Study, con 5 395 adultos mayores, una mayor ingesta dietética de vitamina C y vitamina E se asoció con una reducción aproximada del 18 % en el riesgo de Alzheimer por cada desviación estándar. El efecto parecía más pronunciado entre los fumadores, en los que también destacaron el betacaroteno y los flavonoides. No obstante, se trata de un estudio observacional de consumo de alimentos, no de suplementos, por lo que solo muestra asociación y no causalidad. Algunas de las cifras observadas en los fumadores presentan intervalos de confianza que incluyen 1,0. A continuación se explica lo que realmente indican los datos, qué alimentos aportan estos nutrientes y cuándo los suplementos son (o no) apropiados.
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