Doce semanas después, el grupo de magnesio era indistinguible del de placebo. No había cambios. Entonces, los investigadores volvieron a medir a la semana 24 y la situación había cambiado. Ese retraso es la parte más interesante del ensayo de 2016 sobre magnesio y rigidez arterial, un indicador de la velocidad a la que tus vasos sanguíneos están envejeciendo. Un estudio mayor y más reciente del mismo equipo de investigación complica la historia.
El estudio: pequeño, controlado y cuidadosamente cegado
El artículo, publicado en el American Journal of Clinical Nutrition por Joris y colaboradores de la Universidad de Maastricht, fue un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 24 semanas. Inscribió a 52 adultos con sobrepeso u obesidad ligera: 30 hombres y 22 mujeres posmenopáusicas, con una edad media de 62 ± 6 años.
Los participantes tomaron cápsulas de magnesio o de placebo tres veces al día. El grupo de magnesio recibió 3 × 117 mg, es decir, alrededor de 350 mg diarios. El resumen del artículo no especifica qué compuesto de magnesio se utilizó, por lo que no podemos saberlo.
La medida vascular primaria fue la velocidad de la onda de pulso carotídeo‑femoral (PWV c‑f), evaluada al inicio, a la semana 12 y a la semana 24. Es un método ampliamente usado para estimar la rigidez arterial. Ondas más rápidas indican arterias más rígidas, y la rigidez tiende a incrementarse con la edad. El equipo también recogió orina de 24 horas y realizó monitorización ambulatoria de la presión arterial durante 24 horas al comienzo y al final del estudio.
El resultado impactante: una disminución de 1,0 m/s, pero solo a la semana 24
Los datos clave:
- Semana 12: diferencia de PWV c‑f frente al placebo de 0,0 m/s (IC 95 % −0,6 a 0,5; P = 0,90). Sin efecto.
- Semana 24: la PWV c‑f mejoró 1,0 m/s en el grupo de magnesio respecto al placebo (IC 95 % 0,4 a 1,6; P = 0,001).
Así que el beneficio no apareció de inmediato. Sea lo que sea que el magnesio haya hecho en la pared vascular, no se manifestó hasta la segunda mitad del estudio. Eso encaja con la idea de que la rigidez vascular refleja cambios estructurales y funcionales lentos, no algo que cambie en unas pocas semanas. El estudio no puede explicar por qué el efecto surgió tan tarde, y los autores presentan el hallazgo más como una pista que como una prueba definitiva.
Lo que no cambió (y por qué es relevante)
Dos detalles merecen atención.
La presión arterial no se movió. Ni la presión en consulta ni la ambulatoria de 24 horas variaron. Si el magnesio suavizó las arterias, lo hizo sin la caída de presión que muchos esperan. Es interesante, pero también implica que el resultado no es simplemente una historia de "bajar la PA".
El magnesio sérico apenas subió. Los niveles en sangre solo tendieron a subir a las 24 semanas (+0,02 mmol/L; IC 95 % 0,00 a 0,04; P = 0,09), sin alcanzar significación. La excreción urinaria de magnesio aumentó 2,01 mmol por 24 horas (P < 0,001), confirmando que los participantes tomaban las cápsulas y absorbían parte del mineral. El magnesio sérico está fuertemente regulado y es una ventana pobre a los depósitos corporales totales, así que no es sorprendente, pero significa que no podemos vincular el efecto vascular a un cambio claro en los niveles sanguíneos.
No se reportaron eventos adversos.
El giro de la trama: un ensayo mayor no halló ningún efecto
Si la historia terminara aquí, sería un gancho limpio para la longevidad. No lo hace. Un seguimiento más amplio del mismo grupo (Schutten, Joris et al., 2022, Journal of the American Heart Association, PMID 35253448) inscribió a 164 adultos con sobrepeso u obesidad ligera. Comparó citrato, óxido y sulfato de magnesio a 450 mg diarios contra placebo durante 24 semanas. No encontró efecto significativo ni en la rigidez arterial ni en la presión arterial.
Los dos ensayos difieren en dosis, formulaciones y tamaño de muestra, así que no son idénticos. Sin embargo, el estudio de seguimiento es más grande y probó varias formas, y no replicó el hallazgo de 2016. La lectura equilibrada es que el resultado original es una señal que genera hipótesis, no un beneficio ya consolidado.
Limitaciones que debes conocer
- Muestra pequeña: 52 personas es modestamente limitado; los ensayos con pocos participantes pueden sobreestimar los efectos.
- Población específica: adultos con sobrepeso u obesidad ligera, alrededor de 62 años. Los resultados pueden no aplicarse a personas delgadas, más jóvenes o ya saludables.
- Marcador sustituto: la PWV es un indicador asociado al riesgo cardiovascular, no una medida de infartos, accidentes cerebrovasculares o esperanza de vida. El ensayo no estaba diseñado para mostrar resultados clínicos duros.
- No replicado: el estudio de seguimiento más amplio no confirmó el efecto.
- Forma no especificada: el resumen no indica qué compuesto de magnesio se utilizó.
Conclusiones prácticas
Qué se probó: aproximadamente 350 mg de magnesio al día, repartidos en tres dosis de unos 117 mg, durante 24 semanas. Cualquier beneficio, de existir, tardó los seis meses completos en aparecer, por lo que los experimentos cortos no revelarán mucho.
A quién podría interesar: adultos de 50‑60 años con sobrepeso que deseen apoyar la salud vascular. Aun así, la evidencia es mixta y el magnesio no sustituye a estrategias probadas como el ejercicio, el control de peso, el manejo de la presión arterial y una dieta rica en alimentos que contienen magnesio (legumbres, frutos secos, semillas y verduras de hoja verde).
Quién debería ser cauteloso o evitarlo: esta es una recomendación general, no un hallazgo definitivo. Los riñones eliminan el exceso de magnesio, por lo que las personas con enfermedad renal no deben suplementar sin supervisión médica. Quienes toman medicación prescrita, especialmente para el corazón, deben consultar a su médico o farmacéutico antes de iniciar. Dosis altas de magnesio suplementario suelen producir molestias digestivas, y 350 mg al día también es el límite superior habitual para la suplementación de magnesio en adultos en EE. UU.
Conclusión final: un ensayo pequeño y bien ejecutado observó que arterias más rígidas se volvieron significativamente menos rígidas tras seis meses de magnesio, sin cambios en la presión arterial y sin efectos adversos. Un estudio de seguimiento mayor no encontró el mismo efecto. Considera el magnesio como una herramienta interesante pero no probada para el envejecimiento vascular, no como una solución garantizada.