Una hierba del pasillo de especias mejora la memoria, la ansiedad y la calidad del sueño en un mes
Ese es el encabezado que apareció en el informe de un ensayo aleatorizado, doble ciego, realizado en estudiantes universitarios. También hay limitaciones reales, así que lee la letra pequeña antes de añadir romero a tu rutina.
Qué hicieron los investigadores
Un equipo de la Universidad de Ciencias Médicas de Kerman (Irán) llevó a cabo un ensayo controlado con placebo, publicado en Complementary Therapies in Clinical Practice en 2018. El autor principal fue Nematolahi, junto a Mehrabani, Karami‑Mohajeri y Dabaghzadeh.
Diseño del estudio
- Participantes: 68 estudiantes universitarios.
- Intervención: 500 mg de romero (Rosmarinus officinalis L.) dos veces al día, es decir, 1 g/día en total, en cápsulas de hoja seca en polvo.
- Control: placebo idéntico, mismo esquema de dos tomas diarias.
- Duración: un mes.
- Mediciones: al inicio y al final del estudio, mediante tres cuestionarios:
- Cuestionario de Memoria Prospectiva y Retrospectiva (PRMQ).
- Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS).
- Inventario de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI).
El PRMQ evalúa dos tipos de memoria: la prospectiva (recordar que hay que hacer algo en el futuro, como una cita o tomar una pastilla) y la retrospectiva (recordar hechos pasados). Los estudiantes son un grupo de prueba razonable, pues los lapsus de memoria, el estrés y el mal dormir son frecuentes en esa población.
Qué encontró el estudio
Los resultados fueron amplios. Tras un mes, todas las escalas y subescalas, salvo dos, mostraron puntuaciones significativamente más bajas en el grupo que recibió romero que en el placebo. En estos cuestionarios, puntuaciones menores indican mejores resultados, que era lo que se buscaba.
Las mejoras abarcaron:
- Memoria prospectiva.
- Memoria retrospectiva.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Calidad global del sueño (y la mayoría de sus componentes).
Las dos excepciones fueron los componentes de latencia del sueño y duración del sueño del PSQI; el romero no modificó de forma significativa cuánto tardaban los participantes en conciliar el sueño ni cuántas horas dormían. Otros aspectos de la calidad del sueño sí mejoraron, pero el resumen no especifica cuáles.
El artículo no informa tamaños del efecto ni los cambios exactos en las puntuaciones, por lo que, aunque sabemos que hubo diferencias estadísticamente significativas, no podemos estimar cuán perceptibles fueron en la vida cotidiana.
Los autores concluyeron que el romero podría usarse para potenciar ambos tipos de memoria, reducir la ansiedad y la depresión, y mejorar la calidad del sueño en estudiantes universitarios.
La trampa: lee esto antes de comprar una bolsa a granel
Aunque el estudio se realizó en humanos (un punto a favor respecto a pruebas en animales o cultivos celulares), presenta varias limitaciones importantes:
- Todo es auto‑reportado. La memoria, el estado de ánimo y el sueño se midieron mediante cuestionarios; no se incluyeron pruebas objetivas de memoria, registro de sueño o biomarcadores. Las puntuaciones pueden cambiar por expectativas, y aunque el placebo controla parte del sesgo, no lo elimina por completo.
- Centro único y población homogénea. Los participantes fueron estudiantes de una universidad iraní. Los resultados podrían no extrapolarse a adultos mayores, a personas con deterioro cognitivo o a pacientes con depresión y ansiedad clínica.
- Duración breve. Solo se evaluó un mes de tratamiento; desconocemos si el efecto se mantiene, disminuye o aumenta con un uso prolongado, o qué ocurre al suspender la suplementación.
- Mecanismo no demostrado. El ensayo utilizó polvo de hoja entera, no compuestos aislados. Se sabe que el romero contiene ácido carnósico y ácido rosmarínico, a los que se les atribuyen propiedades antioxidantes y neuroactivas, pero el estudio no demostró que alguno de ellos sea el responsable del efecto observado.
- Necesita replicación. Un ensayo con 68 personas es una señal prometedora, no una evidencia concluyente.
Cómo usarlo (si decides experimentar)
Esto es lo que se empleó en el ensayo y lo que la evidencia no cubre:
- Dosis: 1 g/día total, dividido en 500 mg dos veces al día.
- Horario: dos tomas diarias; el artículo no indica si se tomó con las comidas o en horarios específicos.
- Forma: cápsulas de polvo de hoja seca de romero. Espolvorear romero fresco sobre la comida es otra cosa; las cantidades culinarias son menores y menos consistentes, y aún no se ha demostrado que produzcan el mismo efecto.
- Duración: un mes. Más allá de ese plazo, el respaldo científico desaparece.
- Seguimiento: dado que los resultados fueron subjetivos, lo más sensato para un experimentador es registrar sus propios datos. Un sencillo registro semanal de ánimo, calidad del sueño y episodios de olvido, con una fase base previa, puede ayudar a valorar si percibes cambios.
Quién podría probarlo y quién debería evitarlo
Personas que podrían intentarlo razonablemente: adultos sanos, especialmente estudiantes u otras personas bajo carga mental, que sienten curiosidad por una opción herbal de bajo costo y están dispuestos a tratarla como un experimento.
Personas que deberían abstenerse o consultar a un profesional primero (precaución general, no hallazgos del estudio):
- Mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ya que las dosis medicinales de hierbas no están bien estudiadas en estos grupos.
- Individuos que toman anticoagulantes, fármacos anticonvulsivos u otros medicamentos con receta, por posible interacción herbácea.
- Personas con diagnóstico de depresión, ansiedad o trastorno del sueño; un suplemento no sustituye un tratamiento clínico y este ensayo no incluyó a pacientes clínicos.
Conclusión
El hallazgo del estudio es real pero modesto en términos de evidencia: en 68 estudiantes, un mes de 1 g/día de romero superó al placebo en memoria, ansiedad, depresión y en la mayoría de las medidas de sueño auto‑reportadas, aunque no en la latencia ni la duración del sueño. Si funciona como nootrópico en el sentido estricto (es decir, generando mejoras cognitivas objetivas), aún no se ha demostrado. Es un experimento barato y de bajo riesgo aparente para personas sanas y un buen punto de partida para futuros ensayos con criterios objetivos.