Introducción
Un ensayo clínico de dos años administró a adultos mayores 2 g diarios de DHA. El suplemento modificó un marcador bioquímico importante en el líquido que rodea el cerebro, pero no influyó en el volumen cerebral ni en el desempeño en pruebas cognitivas. El estudio, publicado en EBioMedicine por Yassine y colaboradores, puso a prueba la hipótesis en personas portadoras del alelo APOE ε4 y en aquellas que no lo son. Es una de las verificaciones más claras que se han realizado en el campo de los omega‑3.
Qué investigaron los autores
El DHA (ácido docosahexaenoico) es la grasa omega‑3 más abundante en el tejido cerebral. Los portadores del alelo APOE ε4 tienen mayor riesgo de Alzheimer y un metabolismo de los omega‑3 alterado, por lo que se planteó la hipótesis de que, en individuos con bajo consumo de omega‑3, una dosis alta de DHA podría ser beneficiosa.
Se trató de un ensayo fase IIa, aleatorizado, doble ciego y con placebo (NCT03613844) desarrollado en la Universidad del Sur de California entre septiembre de 2018 y mayo de 2024. Los criterios de inclusión fueron:
- Edad entre 55 y 80 años, sin demencia.
- Consumo dietético bajo de DHA (< 200 mg/día).
- Al menos un factor de riesgo para demencia.
365 personas fueron aleatorizadas de un total de 739 evaluadas. La edad media fue 66.4 años, el 58 % eran mujeres, el 39 % hispanas y el 47 % (173 personas) portadores de APOE ε4. Los participantes se dividieron según su disposición a someterse a una punción lumbar para obtener líquido cefalorraquídeo (LCR). Dentro de cada subgrupo, se asignó 1:1 2 g/día de DHA o placebo, estratificando por estatus APOE ε4.
¿Cuánto DHA llegó al cerebro?
El objetivo primario fue el cambio en la relación DHA/ácido araquidónico (AA) en el LCR a los 6 meses. El LCR es una ventana al sistema nervioso central, de modo que esta relación evalúa si el suplemento supera la barrera hematoencefálica de forma medible.
- Grupo DHA: la relación aumentó 0.17 (IC 95 % 0.15‑0.18).
- Grupo placebo: la relación cambió -0.02 (IC 95 % -0.04 a -0.0004).
- Diferencia entre grupos: 0.19 (IC 95 % 0.16‑0.21), p < 0.0001.
Los autores lo describen como “target engagement” en el SNC: el suplemento alcanzó su objetivo bioquímico.
La sorpresa: APOE4 no influyó en la absorción
Si se esperaba que los portadores respondieran de forma distinta, los datos indican lo contrario. El aumento de la relación DHA/AA en el LCR fue independiente del estatus APOE ε4 (p de interacción = 0.71). Tanto portadores como no portadores mostraron el mismo incremento, lo que sugiere que la variante genética no impidió que el DHA llegara al cerebro.
Resultados secundarios
Cambió: la relación DHA/AA en LCR a los 6 meses.
No cambió: los volúmenes cerebrales ni el rendimiento cognitivo a lo largo de los 24 meses. No se observaron diferencias entre los grupos en las medidas de neuroimagen y en las pruebas cognitivas, que fueron consideradas endpoints secundarios o exploratorios.
Los investigadores concluyen que, aunque se alcanzó el objetivo bioquímico, no se tradujo en mejoras cognitivas ni estructurales. Recomiendan que futuros ensayos prioricen el estudio del metabolismo cerebral del DHA antes de lanzar nuevas intervenciones de suplementación.
Limitaciones a considerar
- Alta tasa de abandono (38 %). La mayor parte se debió a la pandemia de COVID‑19, lo que redujo la potencia del estudio a los 24 meses.
- Ensayo fase IIa. Su objetivo principal era demostrar el target engagement; los efectos cognitivos y de neuroimagen fueron secundarios.
- Población sin demencia y con ingesta basal baja de DHA. Los hallazgos no son extrapolables a personas con demencia o con consumo habitual elevado de pescado.
- Seguridad aceptable. Los eventos adversos fueron similares entre DHA y placebo y no se atribuyeron graves al tratamiento.
Implicaciones prácticas
- Dosis probada: 2 g/día de DHA frente a placebo. No hay información sobre efectos de dosis menores o mayores.
- Horario y forma de ingesta: El estudio no especificó la hora de administración ni si se tomó con alimentos.
- Población a la que aplican los resultados: adultos de 55‑80 años, sin demencia, con bajo consumo dietético de DHA y al menos un factor de riesgo para demencia, independientemente de su estatus APOE ε4.
Quiénes no deben extrapolar los resultados
- Personas que esperan que una cápsula de DHA a alta dosis proteja la memoria o el volumen cerebral; este ensayo no encontró tal efecto en 24 meses.
- Individuos con consumo suficiente de DHA; el estudio solo incluyó a quienes tenían ingesta baja.
- Pacientes con demencia, ya que no fueron evaluados.
- Personas que toman anticoagulantes u otros fármacos que puedan interactuar con omega‑3; deben consultar a su médico antes de iniciar suplementos de alta dosis.
Conclusión
El DHA a 2 g/día logra cruzar la barrera hematoencefálica y aumenta la relación DHA/AA en el LCR, incluso en portadores de APOE ε4. Sin embargo, en este estudio esa presencia no se tradujo en mejoría cognitiva ni en preservación de la estructura cerebral tras dos años. La próxima pregunta que plantea la investigación es qué sucede con el DHA una vez que llega al cerebro.
Fuente: Yassine et al., "CNS target engagement of high-dose DHA supplementation in older adults at risk for dementia: a randomised, double-blind, placebo-controlled trial," EBioMedicine, DOI: 10.1016/j.ebiom.2026.106316. PubMed 42315445. Financiamiento del National Institute on Aging (R01AG057684) y del ADDF (GC-201711-2014197). Este artículo es solo informativo y no constituye consejo médico.