Un estudio innovador de 2009 mostró que combinar los polifenoles del té verde con terapia de luz roja de 670 nm genera un efecto sinérgico capaz de rejuvenecer la piel de forma notable y reducir las arrugas. Los investigadores aplicaron almohadillas de algodón impregnadas con té verde durante 20 minutos antes de la exposición lumínica, logrando revertir los signos de un estrés oxidativo extremo y obtener lo que describieron como un "cutis juvenil". Esta poderosa dupla combina protección antioxidante con estimulación de la energía celular, ofreciendo una alternativa no invasiva que actúa a nivel mitocondrial.
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